SERVICIOS DE DESRATIZACIÓN EN VALENCIA Y PROVINCIA

• Desde servicios biocidas moncho queremos dar información de una de las principales plagas que tenemos actualmente en el territorio de levante.

Los ratones diferencian los tonos claros y oscuros, pero no pueden distinguir colores. Para ellos, el mundo está pintado en diversas tonalidades de gris.

Son herviboros, consumen todo tipo de frutas o granos de las plantas. Debido a esto, los ratones se adaptan bien a las zonas urbanas y son conocidos por la mayoría de comer todo tipo de restos de comida, especialmente el queso.  La ingesta de alimentos es de aproximadamente 15 g por 100 gramos de peso corporal por día, la ingesta de agua es de aproximadamente 15 ml por cada 100 g de peso corporal por día. La carne que devoran procede fundamentalmente de la carroña, en ocasiones perteneciente a otros individuos de su misma especie. Este canibalismo es frecuente en épocas de hambruna (ocasionadas muchas veces por las propias plagas de ratones cuando devoran todos los recursos del medio) y a veces se ha llegado a observar a algunos individuos en situación límite que se comían su propia cola.

Una proliferación excesiva en la población de ratones, puede significar una plaga. Esta situación, por ejemplo en los campos, lleva a la devastación de cultivos. Los ratones que habitan estas zonas pueden roer la corteza de árboles y arbustos, acabar con frutos almacenados, y devorar tallos o arbustos jóvenes.

Al igual que las ratas, las plagas de ratones pueden ser especialmente dañinas tanto para las cosechas humanas como para el medio ambiente si se liberan en algún lugar donde carecen de depredadores. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia en varias islas oceánicas, donde se convirtieron en una plaga que arrasó con varias plantas y las nidadas de aves endémicas, llevando a algunas especies hasta la extinción.

Las malas condiciones de higiene en que se desarrollan en las ciudades convierte a los ratones, también, en importantes transmisores de diversos parásitos y enfermedades que pueden afectar al hombre. Por esta razón se ha extendido el uso de trampas y venenos para combatirlos, a veces con dramáticos daños colaterales en las poblaciones de otras especies animales.

Actualmente existen medidas de control químicas y comportamentales; las trampas pegajosas son más eficaces que las ratoneras clásicas, dada la capacidad del ratón de esquivar estas últimas; los sistemas de ultrasonido suelen ser otra alternativa, aunque se corre el riesgo de que el ratón se adapte a ellos; por último, los cebos anticoagulantes que matan por ingestión, pero que actúan después de varios días, para así evitar que el resto de ratones del grupo asocien su ingesta con la muerte.